El ácido sulfúrico, el aceite de vitriolo de los alquimistas, de fórmula H2SO4 es el más fuerte de los ácidos simples.
Entre los usos del ácido sulfúrico, se pueden citar: la fabricación de fertilizantes (superfosfatos), consumiendo el 50% de la producción; la industria de textiles artificiales; el tratamiento de minerales; el refinado de petróleo; el almacenamiento de electricidad (las "baterías de plomo"); el decapado de metales en siderurgia; la síntesis de numerosos compuestos (colorantes, explosivos, detergentes, sales, otros ácidos...).
Gracias a su cable de PTFE y su envolvente de PVDF, el TUBA 125C puede utilizarse para regular/detectar un nivel en ácido sulfúrico.
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