En Francia, desde el 24 de diciembre de 2006, de conformidad con el decreto del 29 de mayo de 1997, todo aparato y/o accesorio en contacto con el agua potable destinada al consumo humano debe tener obligatoriamente la Certificación ACS (Attestation de Conformité Sanitaire). Ciertos materiales y objetos cuando entran en contacto con el agua destinada al consumo humano pueden originar degradaciones de la calidad del agua, de orden organoléptico, fisicoquímico o microbiológico y pueden generar riesgos sanitarios para los consumidores. El incumplimiento de la Certificación ACS durante un control de la DGCCRF (Dirección General de Competencia, Consumo y Represión de Fraudes) conlleva multas y retirada de productos, así como otras penalidades que pueden llegar hasta sanciones penales. Para cumplir con la norma ACS vigente, ATMI fue el primer fabricante en desarrollar interruptores y reguladores de nivel con materiales especiales, todos certificados ACS. |